Actualidad: Lucía Amoruso, Deputy Director de BCBL: “Queremos formar embajadores de nuestra forma de hacer ciencia”
Lucía Amoruso es, desde principios de 2026, Deputy Scientific Director del centro de investigación Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) y líder del grupo de investigación “Neurobiología del Lenguaje”. Doctora en Psicología con especialización en Neurociencias Cognitivas, profesora Asociada Ikerbasque e investigadora Ramón y Cajal. Su trabajo se centra en comprender cómo el lenguaje impacta sobre la organización del cerebro, especialmente en contextos multilingües y en personas con daño cerebral.
Dos elementos han marcado la evolución profesional de la investigadora argentina. Por un lado, la movilidad. A lo largo de su carrera ha trabajado en Argentina, Suiza, Italia y España, una experiencia que le permitió conocer distintas formas de hacer ciencia, construir redes y crecer tanto académica como personalmente. “Empezar de cero en un lugar nuevo implica salir de la zona de confort y enfrentarse a muchos desafíos. Creo que esas experiencias me hicieron una persona más resiliente”, señala”.
Por otro lado, el encuentro con mentores científicamente excelentes y, al mismo tiempo, profundamente generosos. Amoruso recurre a una conocida frase atribuida a Isaac Newton para describir ese impacto: “Si he logrado ver más lejos, es porque me he parado sobre hombros de gigantes”. En su caso, esos “gigantes” fueron personas que no solo le transmitieron conocimiento y rigor científico, sino que también le dieron espacio para crecer, desarrollar sus propias ideas y construir una trayectoria independiente.
¿Qué implica para ti el nuevo reto de ser Deputy Director de BCBL y cómo esperas contribuir al crecimiento del centro desde esta posición?
Este nuevo reto implica un reconocimiento a mi trayectoria y a mi trabajo estos últimos años, pero sobre todo una enorme responsabilidad científica y estratégica, porque no se trata solo de liderar una línea de investigación o coordinar un grupo, sino de contribuir a una agenda global y a la dirección del centro en los próximos años.
Si bien es un gran desafío, tengo las herramientas para llevarlo adelante y cuento con un equipo excelente de trabajo en BCBL, con muchísimo talento. Considero que el reto también es lograr que todos funcionemos bajo un proyecto común y una cultura compartida.
La idea es que las personas que trabajen con nosotros se lleven un sello y una impronta clara de cómo hacemos ciencia, y que luego sean embajadoras de esta “identidad BCBL” en el resto del mundo.
¿Cuáles son los principales desafíos que afronta la ciencia del lenguaje en los próximos años?
Uno de los principales desafíos que tenemos por delante es poder estudiar el lenguaje en condiciones que se acerquen a cómo ocurre en el mundo real. Durante mucho tiempo hemos trabajado con modelos muy controlados, centrados en individuos aislados, realizando tareas en el laboratorio. Este enfoque ha sido necesario y muy útil, pero es limitado. El reto ahora es avanzar hacia métodos más naturalistas que nos permitan capturar la interacción real entre las personas mientras se comunican, en contextos más ecológicos.
Los avances en Inteligencia Artificial representan una herramienta única y sumamente poderosa para avanzar en esta dirección. En particular, los modelos de lenguaje a gran escala (Large Language Models) permiten estudiar el lenguaje en contextos mucho más cercanos a cómo lo usamos en el mundo real, capturando regularidades y patrones que, por su complejidad y escala, eran inaccesibles al ojo humano.
¿Qué proyectos lideras en el centro actualmente?
Actualmente lidero varias líneas de investigación en el centro. Una de ellas, en colaboración con el Hospital Universitario Cruces, se centra en el mapeo y preservación del lenguaje en pacientes con tumores cerebrales que son operados despiertos.
Desde una perspectiva clínica, colaboramos con los neurocirujanos durante la cirugía para identificar y proteger las funciones lingüísticas críticas de cada paciente. En personas multilingües, mapeamos los distintos idiomas que hablan para reducir el riesgo de que, tras la operación, tengan dificultades para comunicarse en alguno de ellos.
Desde una perspectiva científica, el proyecto nos permite estudiar cómo el cerebro se adapta ante una lesión. Estos tumores suelen crecer lentamente, lo que da tiempo al cerebro a poner en juego mecanismos de neuroplasticidad y mover las funciones hacia zonas sanas. Esto nos ayuda a comprender mejor cómo se conserva el lenguaje en estos pacientes.
Otro de los proyectos que estoy llevando adelante se centra en cómo el multilingüismo puede funcionar como un factor protector contra el envejecimiento acelerado y la enfermedad de Alzheimer. A través de modelos de machine learning, predecimos la edad cerebral de las personas más allá de su edad cronológica y analizamos cómo el uso de varios idiomas se relaciona con patrones de preservación cognitiva y cerebros biológicamente más jóvenes.
Finalmente, estoy también trabajando en una línea centrada en marcadores del habla espontánea para la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. También con modelos de machine learning, analizamos lo que las personas dicen de manera natural y capturamos patrones sutiles a partir de la forma en que ellas se expresan. Por ejemplo, las palabras que eligen, el ritmo, la prosodia, el número de pausas. Estos indicadores nos permiten identificar señales tempranas de deterioro cognitivo incluso antes de que aparezcan síntomas clínicos evidentes de demencia.